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lunes, 23 de septiembre de 2019

Correlaciones existentes entre lenguaje y pensamiento

Cuando hablamos de lenguaje y su relación con el pensamiento, es comprensible que el problema aparezca bajo la necesidad de dar forma a esta conexión en un sentido de dependencia o divergencia respecto a las explicaciones de sus orígenes. Así, por ejemplo, la dependencia del lenguaje y el pensamiento presupondría la necesidad de explicar de qué forma se manifiestan las ideas lingüísticamente, o como lo planteó Wittgenstein: el lenguaje como pensamiento sensiblemente expresado. Mientras que comprender la cuestión como divergencia, supondría la idea de que el pensamiento juega con las concepciones de las cosas o hechos, desarrollando un concepto procedido de signos. Así visto, los conceptos tendrían una naturaleza distinta al de las palabras, por lo que existiría la distinción entre el ser en las cosas y el ser en la mente. En palabras de Tomas de Aquino, el concepto es aquello por lo cual conocemos y no aquello que conocemos. (Ver entrada)

 René Magritte, 1928-1929, cesi n'est pas une pipe. Pintura al aceite. Museo de Arte del Condado de los Ángeles.

Ahora bien, las tesis que se tienen en consideración para explicar la relación del lenguaje y el pensamiento pueden expresarse (por lo general) de la forma que sigue: en primer lugar, la idea de que el lenguaje es traducción del pensamiento; es decir, el pensamiento permanece guardado en una especie de caja (lenguaje) que luego es enviado a x receptor que traducirá o decodificará el mensaje. Sin embargo, de aquí surge la inquietud del cómo podemos estar seguros de que el receptor ha decodificado exactamente lo que se pretendía comunicarle. En segundo lugar, la hipótesis Sapir-Whorf, en donde, expuesta de forma general, el lenguaje determina el pensamiento. La idea supone que el patrón lingüístico cultural crea la forma de ver el mundo. No obstante, si así fuera, no podríamos asimilar la visión del mundo de alguna otra lengua. Por lo tanto, es más acertado suponer que todo lo que se designa por medio de una lengua puede designarse por medio de otra. En tercer lugar, se concibe que el lenguaje es el vehículo del pensamiento. Así, el primero es un instrumento de comunicación porque contiene y expresa al segundo, de tal forma que no hay distancia entre los dos. De esto podría inducirse que no es posible lenguaje sin pensamiento, pero sí posible pensamiento sin lenguaje, lo que no deja de ser problemático.

Al dar cuenta de todo esto, queda claro que el punto clave está en continuar la reflexión, tratando de clarificar en lo posible aquel fino campo de análisis en donde los enfoques filosóficos, sociológicos y lingüísticos sobre el lenguaje se desdibujan.

domingo, 21 de abril de 2019

Breviario: Sobre Max Weber.


La centralidad de las influencias en un proyecto intelectual es siempre clave. No porque la concepción del mundo de tal o cual autor se deba a quienes lo formaron y lo condujeron a perspectivas singulares, sino porque a través de ellas emergen los maestros y las enseñanzas que tejen los medios intelectuales. Es solo por medio de éstas que se descubren las imágenes de época y se hacen notables los hilos que tejen aquellos escenarios a blanco y negro. Max Weber (1864-1920) fue un estudiante promedio, sensible a enfermedades, sobreprotegido por su madre y rodeado por una gran familia, pero impulsado por coyunturas históricas y aprendizajes autónomos, por maestros dispares y cambios de residencia. Como cualquier otra persona que valorase el conocimiento, logró, a través de los años, articular sus ideas, sin dejar nunca cabos sueltos, aunque así pareciese a la mirada superficial. 

Su vida se transformó en legado académico cuando sus enseñanzas fueron percibidas como imprescindibles. Así, Werner Sombart y Robert Michels constantemente se asombraban del filo de sus palabras, mientras los debates que sostenían con él detenían el tiempo y los últimos rayos del sol despuntaban sobre el río Neckar. Pero no solo fue su legado académico, sino también el personal, el que le valió apoyos y camaraderías, reflejando su calidez en curiosos discípulos como Georg Lukács y Karl Jaspers, quienes veían en él un maestro excepcional, un investigador nato. Y la admiración jamás fue en una sola dirección, pues Marianne relataba que Weber era cálido con aquellos con los cuales podía pasar por un maestro. Uno de sus más apreciados amigos fue Lukács, con quien sostuvo largas charlas sobre música clásica y literatura rusa, rodeados de referencias a las obras de Dostoievski y Tolstoi. 

No podría esperarse menos de un erudito que, no conforme con la circulación de sus planteamientos, quiso dejar expreso en el espíritu de la época su entusiasmo por el conocimiento. Y así, como si su producción académica fuese escasa, fundó en 1909, al lado de Ferdinand Tönnies y Georg Simmel, la Asociación Alemana de Sociología, en donde los proyectos cortarían la extensión del tiempo y llegarían a nuestros días. Nadie pudo haber concebido la fuerza de sus ideas, ni mucho menos cuántos lugares visitarían y las fronteras que derribarían. Empero, más que todo esto, Weber ya parecía consciente (no sabemos hasta dónde) de su labor: 

El destino de una época de cultura que ha comido del árbol de la ciencia consiste en tener que saber que podemos hallar el sentido del acaecer del mundo, no a partir del resultado de una investigación, por acabada que sea, sino siendo capaces de crearlo, que las <<cosmovisiones>> jamás pueden ser producto de un avance en el saber empírico, y que, por lo tanto, los ideales supremos que nos mueven con la máxima fuerza se abren camino, en todas las épocas, solo en la lucha con otros ideales, los cuales son tan sagrados para otras personas como para nosotros los nuestros. [1]

Actuando conforme a sus convicciones metodológicas y siempre con semblante serio, Weber se cuidó de no caer en aquellas cosmovisiones que buscaban someter y dar por terminada las jornadas de reflexión y de crítica, como lo hicieran, para él, el positivismo a ultranza y el materialismo histórico. En efecto, buscó construir un hilo conductor centrado en la potencia de las ideas, en las imágenes del mundo, no quitando importancia a los ámbitos materiales de la existencia; era, como se hace notar en sus escritos, una cuestión de enfoque. No fue idealista, era consciente de los peligros de su método de investigación, pero sabía que aquello le permitía deshacerse de las explicaciones estrictamente causales, abriendo caminos a afinidades y a consecuencias no pretendidas de la acción. 

Sin embargo, más allá de sus reflexiones sobre el acontecer de los tiempos y del probable, a sus ojos, destino que encarcelaba los espíritus en le cage de fer, su preocupación se centraba en el corazón del ser humano, en aquellos que parecían vivir en medio de las lógicas imparables del mercado y del capital, cubiertos bajo el pesado manto de una esclavitud sin dueño. Parecía más fácil comprender la realidad bajo infinitas tipologías que encontrar respuestas a sus preocupaciones sobre la naturaleza del hombre, lo que al final de su vida lo llevó a buscar salidas colindantes con una extraña mística, pero nunca renunció a su postulado que sentenciaba, como si de una maldad irremediable se tratase, que el cálculo de capital, en su estructura formalmente más perfecta, suponía la lucha de unos hombres contra otros.

09/05/2018
Publicado como homenaje a su natalicio número 155. 


[1] WEBER. Max. La objetividad cognoscitiva de la ciencia y la política social. En: Ensayos sobre metodología sociológica. Buenos Aires: Amorrortu, 2006, p. 46.
[2] WEBER. Max. Economía y sociedad. México: Fondo de Cultura Económica, 2014, p. 1356.

lunes, 9 de abril de 2018

El atractivo de la modernidad reflexiva


Queremos darle la bienvenida a este nuevo ciclo que abrimos en Escombros del pensamiento. El tema central es el de la modernidad reflexiva, tan problemática como polifacética, pero siempre necesaria para la reflexión. A lo largo de las entradas detallaremos aristas que, como si fuesen una cadena, se van enlazando, dando continuidad a las breves disertaciones presentadas, de tal manera que el hilo de análisis sea siempre visible y esté libre de ambigüedades. Teniendo esto en mente, hablaremos hoy de la constante atracción que existe sobre la concepción de la modernidad, sin sorprendernos de que esta primera entrada funja como introducción a la posterior maraña de reflexiones. 

El pensamiento moderno fue resultado de la obsolescencia de los cristalizados órdenes occidentales medievales. Los modelos estructurales de la economía feudal; el dominio de la religión y el poder de los estamentos privilegiados fue decayendo conforme se expandían los mercados, se desencantaban los distintos ámbitos sociales y se consolidaban las políticas urbanas. Las emergentes formas de acceso al conocimiento repercutieron sobre las dinámicas microsociales de la vida humana, las cuales comenzaron a transformarse lentamente. Marshall Berman, en su Todo lo sólido se desvanece en el aire, ya escribía que los cambios jamás habían sido tan vertiginosos; el pensamiento moderno rompió con tradicionalismos e innovó las formas de sentir y contemplar el mundo. Sin embargo, más allá de los grandes fenómenos y acontecimientos que forjaron la idea del mundo moderno, entre los que destacamos la consolidación del Estado moderno; la transformación de la idea de Nación y el surgimiento de las modernas economías monetarias, la modernidad se volvió reflexiva sobre sí misma, autocerciorándose, como escribe Jürgen Habermas, buscando agrupar concepciones y visiones sobre el pasado y el futuro del ser humano, fundamentando discursos sobre el triunfo o el declive de la razón. 

Philip Jones, La Fantôme, 2012, enamel & household paint on canvas. 180x200 cm. Exhibited Galería Especio Mínimo, Madrid, 2013. Fuente: www.espaciominimo.es

El naciente modo de producción capitalista a gran escala hizo, por una parte, que emergiera el movimiento romanticista anticapitalista, de aquellos intelectuales que veían en la tradición y en el pasado lo armonioso de un mundo desaparecido, no automatizado y degradado por la técnica; pero, por otra parte, también constituyó, paradójicamente, una nueva ciencia de las sociedades, cubriendo bajo su manto a gran parte de los literatos alemanes de postrimerías del siglo XIX y a los futuros clásicos de la sociología. Y luego vino la masificación de la práctica científica y de sus técnicas, que se convirtieron en blancos de críticas pero también en ejes de los análisis filosóficos y sociológicos del mundo moderno. Así, los intelectuales se preguntaron sobre las consecuencias de ser concientes del periodo temporal en que se encontraban, formulándo y detallando los componentes centrales de una concepción de la modernidad; cuáles eran sus límites, cuáles sus fracasos y cuáles sus asuntos pendientes. La modernidad se convirtió en otro espectro de análisis, junto a los eternos problemas de la historia, el tiempo y el ser humano. 

 Philip Jones, The Sphinx, 2008, Oil on canvas, 200x230 (approximate), Exhibited Sundial FRED, London 2008. Copyright 2008 Philip Jones. Fuente: www.espaciominimo.es

Sin embargo, no fue hasta hace poco, comparado con el surgimiento de estos procesos históricos y de formación intelectual, que los académicos sistematizaron los conocimientos respecto al estudio de la idea de modernidad. Por ejemplo, el Discurso filosófico de la modernidad, escrito por Jürgen Habermas en 1985, piensa una serie de aspectos circunscritos a la reflexión moderna, construyendo un estudio histórico/sociológico con fundamentos filosóficos sobre la modernidad en donde Friedrich Hegel, Friedrich Nietzsche, Theodor Adorno, Michel Foucault y Niklas Luhmann, por mencionar algunos, son partícipes de un largo proceso pensado como una secuencia de la concepción moderna del mundo. (Respecto a los variados enfoques en el estudio de la modernidad y el individuo, pueden acceder a nuestra entrada bibliográfica sobre el tema).

 Philip Jones, Woman with polkadot scarf, 2007, Oil on canvas, 50x50 cm (approximate), Copyricht 2007 Philip Jones. Fuente: www.espaciominimo.es

Como quiera que el estudio de la modernidad reflexiva cubre muchos de estos ámbitos, nuestro ciclo buscará abordar aspectos que van desde la idea de nación hasta el problema de las subjetividades. Empero, lo primero que habría que detallar es la cuestión del trabajo del intelectual en la modernidad; la visión del mundo que lo concibe como profesional, lo problemático de la definición y lo cuestionable del trabajo en el campo de las ciencias sociales; nos preguntaremos por la idea de la filosofía como unificadora del pensar moderno y de su curso, pero también como fragmentadora de visiones, y qué mejor manera de abordar una idea de filosofía que con uno de los filósofos forjadores del pensar sin ataduras, Inmannuel Kant, con su Crítica de la razón pura, en la cual la filosofía se convierte en una ciencia de estricta relación, consolidando el puente entre los conocimientos humanos y los fines esenciales de la razón.

Referencias bibliográficas

Berman, M. (2011). Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad. México, Siglo XXI Editores. 
Habermas, J. (1993). Discurso filosófico de la modernidad. Madrid, Ed. Taurus.
Kant, Immanuel. (2015). Crítica de la razón pura. Madrid, Ed. Taurus.

lunes, 1 de enero de 2018

El texto de "La ciudad" en Economía y sociedad



Die Stadt

En el Congreso Mundial de Sociología celebrado en 1997 en Montreal (Canadá), se formuló la idea de realizar un balance crítico del legado de la sociología del siglo XX. Con este propósito, un comité del congreso, conformado por nada más que la International Sociological Association (ISA)[1] realizó una encuesta de opinión entre 1997 y 1998 en más de 30 países, con el fin de precisar los 10 libros con mayor influencia en el campo de la sociología del siglo XX. De las 978 obras escogidas, las que encabezaron la lista fueron Economía y sociedad; La imaginación sociológica; Teoría y estructura sociales de Robert King Merton; La ética protestante y espíritu del capitalismo; La construcción social de la realidad; La distinción; El proceso civilizatorio; Teoría de la acción comunicativa; Teoría de la estructura social y La presentación de la persona en la vida cotidiana[2]

Sin embargo, el “libro” más importante, Economía y sociedad (EyS), escrito por Max Weber, es problemático hasta en su conformación misma. Publicado póstumamente en 1921, fue el resultado de la labor de la esposa del autor, Marianne Weber, y el editor Melchior Palyi, quienes organizaron el nachlass. La primera edición de EyS fue publicada en 1922, y la forma en que presentada fue la siguiente: “Marianne consideró factible reconstruir la estructura de EyS según un “plan original” constituido por el esbozado en 1910 [por el autor], modificado en 1914 y aludido por Weber en algunas referencias epistolares a su editor.” [3] [Aquí es necesario mencionar que el objetivo que originó EyS era el de ser un manual didáctico, escrito conjuntamente entre varios intelectuales dentro del Grundriss der Socialökonomik]. Marianne llegó a la conclusión de que la obra debía constar de dos partes: la primera de carácter abstracto, conceptual y general, y la segunda de carácter empírico, donde aparecieran las narraciones comparativas y las ejemplificaciones históricas. La segunda parte constaba con los manuscritos más antiguos, escritos en 1911-1914; la primera era más reciente y Weber la había retomado en 1919 para completar, a principios de 1920, las primeras 180 páginas de su obra, las cuales entregó a la imprenta él mismo. 


Marianne consideró los manuscritos de la sociología de la dominación demasiado extensos y los separó en una tercera parte. Su colaborador, Palyi, la convenció de que el texto sobre “La ciudad”, que ya había sido publicado en 1921 en el Archiv für Sozialwissenschaft und Sozialpolitik (AFSS) era parte también de EyS, pues podía acomodarse convenientemente a la sociología de la dominación. El editor había escrito: ¿Qué acaso todo lo que escribe un sociólogo no cae bajo el rubro de “Economía” o “Sociedad”? [4] Esta organización del texto fue la que se tomó para la primera edición de EyS al español en 1944. La segunda y la tercera edición permanecieron iguales; sin embargo, al parecer Johannes Winckelmann, el encargado de la cuarta edición de la obra, tuvo que esperar a que muriese Marianne para realizar una nueva edición de la obra en 1954, teniendo como fundamento un artículo que había escrito. Al ésta fallecer, dispuso varios capítulos en orden distinto e inventó el capítulo de sociología del Estado. Johannes Winckelmann también cambiaría el nombre del texto de la ciudad por el de “La dominación no legítima (tipología de las ciudades)", con el objetivo de “llenar” la obra de un tema que Weber supuestamente “no había abordado”, es decir, el de las formas no legítimas de dominación. Esta edición de Winckelmann fue que la se tradujo para la segunda edición en español de la obra en 1964.

En la nueva edición de la obra (2014), es decir, la tercera en español, se traduce y organiza el libro conforme a la primera edición alemana, volviendo al texto original conformado por Marianne, quien supo organizar lo mejor que pudo la obra. La nueva edición estuvo a cargo de Francisco Gil Villegas; allí se opta por volver a cambiarle el nombre al texto de La ciudad y dejarlo como aparecía originalmente. En él se abordan múltiples temas que se expresan en una tipología de ciudades que se refieren principalmente a organizaciones propias de la ciudad antigua y medieval, además de referencias a la moderna organización de la ciudad. 

El texto de La Ciudad apareció originalmente como un artículo independiente póstumo, con el título Die Stadt, en el AFSS, vol. 47, número 3, agosto de 1921 en las páginas 621 hasta la 772. Luego fue incorporado en 1922 en la primera edición de EyS. Autores como Wolfgang Schluchter dudan de que este texto estuviera destinado a ser parte de EyS, pues hay ciertos indicios “[…] para pensar más bien que estaba proyectada para publicarse en un cuarto volumen de los Ensayos sobre sociología de la religión, con el fin de complementar los ensayos sobre la ética protestante con una explicación de carácter “materialista”, político y socioeconómico sobre las causas del surgimiento del capitalismo moderno en Occidente a finales de la Edad media, es decir, por lo menos cuatro a tres siglos antes de la Reforma protestante.” [5] Este texto es importante para la obra global de Weber en el sentido en que muestra en multiplicidad de ejemplos históricos la suma entre la racionalización formal económica y la racionalización formal jurídica, fundamental para el desarrollo del capitalismo moderno, el cual solo puede darse en el marco de una autonomía política urbana acorde con los intereses económicos y políticos de un estamento especial de burgueses. En el sentido de la metodología, el texto de la ciudad es un ejemplo claro de la construcción de tipos de ideales.


[1] El siguiente congreso es el XlX y fue realizado en Toronto con el nombre: Poder, violencia y justicia: reflexiones, respuestas y responsabilidades. Julio 15 al 21. 2018.
[2] Lista completa: http://www.isa-sociology.org/books/vt/bkv_000.htm
[3] Villegas. Gil. Introducción. En: Economía y Sociedad. México: Fondo de cultura económica, 2014. p. 9-109
[4] Villegas, Op.cit.
[5] La cita es retomada por Francisco Gil Villegas en la introducción a EyS.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Estudios sobre la Modernidad y el Individuo


Esta nueva entrada se centra en el fenómeno del individualismo como consecuencia del surgimiento del proyecto de la modernidad (Marshall Berman) en Occidente. Diferentes puntos de vista nutren nuestras investigaciones; así, un panorama del tema ayuda a la contrucción de perspectivas que encuentren singularidades antes no estudiadas.

          Marshall Berman - Todo lo solido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad.




Para Marshall Berman, la modernidad se puede categorizar como un proyecto o como una concepción que transforma la manera de pensar y actuar de los hombres y mujeres de hoy. Berman aborda este tema exponiendo los orígenes y las consecuencias que trae este proyecto que rompe con tradicionalismos y que conlleva a un progreso desenfrenado, alterando el medio ambiente en formas drásticas, conduciendo en últimas al anonimato. Esto es un proceso comparado por el autor con una vorágine en la que todo fluye con movimientos acelerados. Es, en definitiva, una actitud que toma el individuo frente a los innumerables cambios que transcurren en su cotidianidad.


Anthony Giddens - Modernidad e identidad del Yo



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Anthony Giddens, Zigmun Bauman, Niklas Luhmann y Ulrich Beck

 Las Consecuencias Perversas De La Modernidad




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Zigmunt Bauman -  Modernidad liquida



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Jürgen  Habermas -  El Discurso Filosofico de La Modernidad




La filosofía nunca de obviarse de cualquier análisis si buscamos una verdadera comprensión de lo que estudiamos.



El siguiente texto se complementa de manera perfecta con la entrada dedicada a la sociología de la educación:



Las teorías de la modernidad reflexiva y de los sistemas sociales: aportes a la comprensión de las macrotendencias de la educación contemporánea.


Flora Eugenia Salas Madriz 

 Revista Educación 30 (2), Pág. 83 - 99.

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 Anthony Giddens - La transformacion de la intimidad



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Norbert Elias  - La sociedad de los individuos

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Ulrich Beck y Elisabeth Beck-Gernsheim  - Individualizacion



 
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Danilo Martuccelli - Lecciones de sociología de los individuos




Otro texto que hay que tener en cuenta es el de Bruno Latour: Nunca Fuimos Modernos. Ensayo De Antropologia Simetrica. Allí se expone una crítica al proyecto de la modernidad desde bases epistemológicas que se contraponen a lo ya expuesto, vale decir que el tema es abordado desde un punto de vista referido al cruce entre antropología y sociología. (Recomendado por una buena profesora de la Universidad del Atlántico).




En el ámbito nacional tenemos el siguiente texto:
Jorge Melo: Modernidad y modernizacion en Colombia




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jueves, 9 de noviembre de 2017

Sociología de la literatura


La literatura es un hecho social en cuanto manifestación y resultado del trabajo humano en sociedad. La realidad social necesita ante todo de nuevas formas de conocerse y comprenderse a sí misma, de allí la necesidad de una comprensión de la cultura y del arte, así, de la comprensión de aspectos tan cruciales como el fenómeno literario. Por medio de las obras literarias se puede llegar a conformar un conocimiento que guarde estrecha relación con los modos de concebir el mundo, sean estos propios de una ciudad o incluso de un país en un contexto histórico específico. Ya decía Alfred Schütz que desde el lugar que ocupa el ser humano manifiesta el mundo. Manifestar el mundo, escribe Jean-Paul Sartre en ¿Qué es la literatura?, es de vital importancia como entendimiento y representación del mundo. Consideremos entonces, a partir de lo expuesto, que el escritor puede, tanto exacerbar la realidad, como denigrarla. Por todo ello consideramos necesario estudiar la literatura desde la sociología como resultado de vivencias y concepciones del mundo. Comparto algunas obras y apartes importantes para iniciar el estudio de este ámbito. Como introducción, recomiendo la siguiente obra escrita por varios autores: 





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Existen muchas formas de abordar el tema de la relación literatura-sociedad, razón por la cual reproducimos aquí dos artículos de Roy Alfaro Vargas, como una forma de dar a conocer maneras de abordar el tema: 

 


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Por otro lado, también encontramos el siguiente texto, el cual hace parte de una colección que trabaja diversidad de temas referidos a las ciencias en general. No olvidemos que existen múltiples formas de abordar el hecho literario, por lo cual tales recomendaciones sólo cumplen la labor de orientar al estudioso de este tipo de investigaciones.




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He aquí otro artículo que puede ser de mucha utilidad:


La sociología y la literatura. Una aproximación a sus relaciones. 



Escrito por la Lic. Lederlys Yilian-Castro de la U. de Oriente (Cuba).


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Efrain Subera escribe un artículo titulado:

Para un análisis sociológico de la obra literaria



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El campo de la sociología de la literatura es diverso. Podríamos, por ejemplo, preguntarnos: ¿Sociología de la literatura o de la novela? o incluso, ¿Sociología del texto o de la obra literaria?  Cabe preguntarnos sobre lo que es el significado de la literatura (labor que no es fácil, desde luego, pues se han dado definiciones de la misma desde los más diversos ámbitos del conocimiento, véase por ejemplo ¿Qué es la literatura? de Sartre, o el análisis de Raymond Williams en su vocabulario de palabras claves, donde escribe que el término de literatura llega a ser ambiguo y confuso, y que sólo podemos alcanzar una definición conociendo su origen y desarrollo en la historia).

Existe además el enfoque en la escritura, el siguiente artículo se refiere a ello: El autor moderno y la escritura:


Autor: Ricardo Pozas.

 


En alguna de las entradas de Escombros del pensamiento, compartimos un artículo titulado la sociología que realmente importa, que pueden ver aquí,  donde Boudon explica que para el juicio de Lepenies: “la sociología oscila continuamente entre la ciencia y la literatura sin pertenecer a ninguna de las dos. Por consiguiente, sostiene que la sociología es de hecho y debería ser considerada como una rama de la literatura: la rama especializada en el ensayismo social”

Las relaciones entre sociología y literatura pueden ser difíciles de ordenar. Por ello, un autor como Alfredo Parada muestra que existe un largo camino por recorrer frente a esta problemática:

Sociología y literatura comparada.


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No pueden olvidarse los escritos fundadores de esta área de saber, como por ejemplo, el texto de George Lukács: Teoría de la novela.

 



Existe un análisis interesante sobre tal texto de Lukács a cargo de Mannheim:

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Otro clásico: Luciem Goldmann: Para una sociología de la novela.  (1973)

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 Edmon Cross: Literatura, Ideología y sociedad.

 

El siguiente texto lo podemos ubicar principalmente en el campo del análisis de la literatura, sin embargo, ello no resta importancia a su mención en esta entrada.

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M. Bajtín: Teoría y estética de la novela.



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El tema de la sociología de la literatura es sumamente amplio, por lo cual, debemos concluir con una breve bibliografía sobre una autora que ha dedicado esfuerzos a la consolidación de esta rama de la sociología en Colombia: Helene Pauliquen.

Argumentos para una historia de la sociología de la novela. En: Colombia. Argumentos. Revista de Crítica Social  ISSN: 1666-8979  ed: Internet v.10 fasc.11 p.45 - 52 ,1985.

Para una poética sociológica. En: Colombia. Cuadernos De Trabajo  ISSN: 1900-5598  Ed. U. Externado. v.1 fasc.1 p.47 - 53 ,1995

Algunas reflexiones acerca del campo de la novela en Colombia. En: Colombia. Hojas Universitarias  ISSN: 0120-1301  ed: Universidad Central. v.52 fasc.1 p.20 - 35 ,2002

El campo de la novela en Colombia. Una introducción. En: Colombia 2011. Ed:Imprenta Patriotica Instituto Caro Y Cuervo  ISBN: 978-958-611-260-4   v. 0 pags. 96

Dos genios femeninos: Simone de Beauvoir y Julia Kristeva. Literatura y libertad. En: Colombia 2009.  Ed:Imprenta Patriotica Instituto Caro Y Cuervo  ISBN: 9789586112512  v. 0 pags. 86


Ideas claves en sociología según Martin Slattery.


viernes, 27 de octubre de 2017

Sociología de la educación


Esta nueva entrada está circunscrita a algunas producciones claves en el campo de la sociología de la educación. Mencionaremos obras fundamentales sobre el tema y recomendaremos algunas otras. Esperamos ayude a sus investigaciones sobre esta crucial temática.



La primera obra detalla las corrientes contemporáneas de la sociología de la educación:


Un nuevo aporte lo encontramos en la revista electrónica Praxis sociológica. Allí existe un número dedicado a la educación:


Nombres de algunos artículos en el número de la revista mencionado:


El tercer aporte llega de parte de un filósofo y sociólogo francés, esta vez desde la perspectiva del pensamiento complejo:



(1921)

Los siete saberes necesarios para la educación del futuro plantea cómo deben conducirse los sistemas educativos en el porvenir de las sociedades. El autor visiona el futuro con una democracia justa, con equidad y justicia social; es desde aquí que se refiere al ámbito de la educación, pues juega un papel preponderante a la hora de considerar cómo llevar a cabo tales prpuestas.

El texto tiene entre sus objetivos principales exponer los problemas de la educación en la actualidad mundial; entre dichas problemáticas podemos notar la tradicional fragmentación de los saberes que muchas veces se consideran barreras entre disciplinas. Esto es interesante en la medida que encontramos que intelectuales buscan proponer concepciones que integren los conocimientos, como es el caso de Gabriel Restrepo y su teoría dramática de la sociedad.

 El texto de Gabriel Restrepo (2010) para referencias en lo expresado:



Para conocer más sobre el pensamiento complejo en la obra de Edgar Morin, podemos ver el siguiente artículo:



El problema de la educación es posible ser abordardo desde distintas perspectivas científicas, artísticas y filosóficas, tal como lo propone Restrepo, por ello debemos abogar por la construcción de puentes entre los distintos saberes. El siguiente aporte se sitúa en una perspectiva filosófica sumamente interesante:


Una de las obras consideradas más importantes respecto al tema de la sociología de la educación: La reproducción. Elementos para una teoría del sistema de enseñanza, escrita por Pierre Bourdieu en colaboración con Passeron:


A nivel nacional tenemos dos importantes aportes, uno de Eduardo Vélez (Director adjunto del Instituto SER de investigación. Universidad de Illinois) y otro de Gonzalo Cataño (Sociólogo de la Universidad Nacional de Colombia. Director del área de posgrado de la Universidad Pedagógica Nacional):

Los estudios sobre educación y sociedad en Colombia. (Vélez)

La sociología de la educación en Colombia. (Cataño)


Es sabido la existencia tanto de factores internos como externos a la hora de referirnos a las influencias que han proporcionado un crecimiento en la investigación en educación en Colombia. Dentro de los factores internos podemos ubicar las problemáticas de las diferencias de clase, el desarrollo industrial, la urbanización y el crecimiento de la población, ello lo podemos entender mediante la estrecha relación educación-sociedad. Estos factores impulsaron a conformar una complejidad investigativa del sistema educativo y un interés pedagógico por los fenómenos sociales asociados a la educación. Dentro de los factores externos tenemos la afluencia de recursos para el sector educativo provenientes de organizaciones internacionales como el Banco Mundial, la UNESCO, el PNUD y la AID, quienes impulsaron la creación de centros privados de investigación para la educación. A esto debe sumarse la fundación de las primeras escuelas de sociología a finales de la década del cincuenta y comienzos de los años sesenta.

Obras recomendadas:

  • Emilio o de la educación.  (Jean- Jacques Rousseau)
  • Sociología de la educación. (Fernando de Azevedo)
  • Educación y sociología. (Emile Durkheim: considerado el padre de la sociología de la educación).
  • La pedagogía del oprimido. (Paulo Freire).

"La sociología de la educación tiene, pues, por objeto, a nuestro modo de ver, el estudio tanto de los procesos, instituciones y sistemas escolares –y de la interdependencia que existe entre la estructura y la organización social, de una parte, y de los procesos educativos, de otra- como de las teorías y las doctrinas pedagógicas. Lo que se pretende separar en dos campos distintos lo unimos, sin dejar de distinguir entre teorías y hechos, en un campo único de observación.”

De Azevedo, Fernando. (2013). Sociología de la educación. p. 14.