lunes, 14 de mayo de 2018

La posible extensión de la modernidad postergada

Esta entrada está fundamentada en la obra Colombia: la modernidad postergada, escrita por Rubén Jaramillo Vélez. Detallaremos ciertos postulados centrales de su libro y trataremos de extender su análisis a otros países que, por lo general, comparten elementos que se articulan en una historia común. En su exposición, Vélez escribe que la idiosincrasia particular debe ser considerada una consecuencia de procesos históricos y decisiones políticas sobrellevadas frente a los requerimientos exigidos por la modernidad. Esto engloba los análisis propios de la realidad latinoamericana y, por otro lado, de paises e islas colonizadas en procesos históricos de largo alcance. Como expresa el autor, el descubrimiento de nuevos territorios, en este caso de lo que conocemos hoy por Colombia, como parte del nuevo mundo, fue para la situación de España una paradoja, pues mientras ésta favorecía al desarrollo del naciente capitalismo moderno, se estancaba en el modelo económico feudal. Ello tuvo por consecuencia que su anacrónica situación respecto a la historia universal fuera un legado sobre las formas de pensar de las colonias. 

 Pedro Alcántara Herrán, Hombre Caído No 1, 1973, 75 cm x 45 cm, Colección de arte. Banco de la República de Colombia

Los barcos de España no sólo transportaban el oro y demás piedras preciosas del continente americano, sino que también traían las ideas y los conflictos propios de un mundo moderno que se forjaba de manera cada vez más acelerada. Pero éste no era el único problema con el que se enfrentarían los nuevos territorios, pues luego de las guerras de liberación llegaría la dificultad de sentar las bases de naciones independientes, además del problema de instaurarse y actualizarse frente a los demás territorios del viejo mundo; tales problemáticas llevarían a pensar soluciones atiborradas de dificultades, como por ejemplo, imitar formas de organización social y política de otros países, siendo esto fuente de imnumerables desacuerdos, principalmente porque se quiso ajustar un modelo externo sin tener en cuenta las singularidades históricas. 

Pedro Alcántara Herrán, Hombre Caído No 2, 1973, 75 cm x 45 cm, Colección de arte. Banco de la República de Colombia

La conformación de un ethos social, de la organización en la libertad y de un pensamiento filosófico era un problema central, Jaramillo Vélez plantea que para Colombia, y, como mencionamos al inicio, en variedad de paises con características similares, se vive una postergación de la modernidad, principalmente porque se ha vivido un proceso de secularización a medias, donde existen vestigios de tradicionalismos políticos heredados y mezclas con un pensar moderno, dando por resultado modos de conducción de vida característicos de una nación sostenida por un Estado-Nación endémicamente débil. Esto hizo que no se conformara y osificara un ethos secular. En tales situaciones lo moderno y lo premoderno está entremezclado, portando consecuencias en todos los sectores que conforman y dan orden a las organizaciones sociales. De tal modo que, en cuanto a la filosofía, escribe el autor, los primeros intelectuales colombianos estaban ligados a la iglesia:
lo que nos trajeron los españoles fue una filosofía medieval tardía que, pese a débiles intentos de superarla en el siglo XlX, imperó entre nosotros hasta comienzos del siglo XX. Pero que con el correr del tiempo se fue haciendo cada vez mas anacrónica y fantasmal, en tal medida que a fines del primer tercio de dicho siglo solo aparecía en colegios secundarios y en seminarios para sacerdotes a las horas de clase, para tormento de los estudiantes que se tenían que aprender de memoria los manuales de metafísica que ya no les decían nada, porque estaban compuestos solo de palabras muertas (Vélez, p. 80).
El autor cita a Danilo Cruz Vélez en su libro Nuestro pasado filosófico, donde éste expresa que filosofar tratando de comprender lo que otro territorio ha reflexionado en circunstancias específicas construye bases filosóficas anómalas. Cruz Vélez sostiene que somos continuadores de una Edad Media tardía, y es que el filosofar que se introdujo en las colonias no resolvía problemas filosóficos, sino que propagaban ideas religiosas en los territorios. Para Jaramillo Vélez la filosofía pertenece a su tiempo, es decir, la idea misma de lo perenne significa un desconocimiento de la naturaleza humana, de su esencial finitud y limitación. 

 Pedro Alcántara Herrán, Hombre Caído No 3, 1973, 75 cm x 45 cm, Colección de arte. Banco de la República de Colombia

El autor muestra en su análisis que la filosofía ha de constituir un constante factor de integración. Siguiendo esta idea, lleva a considerar de qué manera ha contribuido ella en cuanto a forjar lo que se ha dado en llamar nuestra personalidad histórica como parte constitutiva de la nacionalidad. Las formas y orientación de la educación pública, los valores de la conducta civil, la ideología y la ética, todos estos factores se convierten en un vaivén de pensamientos progresivos y regresivos frente a un pensamiento colonial que posterga los órdenes seculares, conociendo o no cualquiera que sean sus consecuencias, pues al final queda la pregunta: ¿Acaso lo postergado necesariamente ha de estar vinculado a consecuencias negativas? 

Referencias bibliográficas

Jaramillo Vélez, Rubén. (1998). Colombia: La modernidad postergada. Colombia: Ed. Temis S.A

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